Unos días con Bobby

Unos días con Bobby

 

Este libro, de Silvia Miró Quesada e ilustrado por los Hermanos Magia, llevaba bastante tiempo camuflado en la repisa, junto a sus otros amigos de Polifonía, la Editorial que lo ha publicado. Muchas veces, buscando textos para recomendar o algún ejemplar que debía partir rumbo a su nuevo hogar, me topaba con el. Lo sacaba lentamente y miraba su portada imaginando de qué podría tratarse, pensando el por qué aparecía esa extraña figura acompañando a dos humanos, una mamá con su hijo. Era como si algo impidiera que me aproximara a sus páginas en busca de su historia.

Hasta que llegó el día y decidí que había llegado el momento de descubrirlo. Y vaya historia con la que me encontré.

 

Todo comienza en el patio de un colegio, con un sol que cae amarillo y cálido. Los niños del Tercero B juegan fútbol, pero Rómulo está en la banca, sin ánimo. Antonio, su amigo, le pregunta qué sucede y él responde, directamente, que están operando a su mamá porque tiene cáncer. Y le dice que tiene miedo. Por supuesto, su amigo no sabe qué contestar con exactitud, no ha conocido a alguien con esa enfermedad y esa palabra lo asusta. Suena el timbre y uno que está leyendo queda un poco hacia dentro, pensando en cómo se desarrolla ese pequeño diálogo infantil sobre algo tan difícil de procesar y hablar, de asimilar. Pues a fin de cuentas es el miedo el que queda dando vueltas, flotando en al aire de las páginas, en la cabeza de quien lee.

 

Y en casa de Rómulo, por supuesto, nada es como siempre, la ausencia de su madre se nota en los pequeños detalles aunque su abuela Tacha trate de cumplir ese rol en la lectura nocturna de cuentos. No es lo mismo, como no lo fue su plato favorito de arroz con huevo y papas fritas. El miedo y la tristeza siguen ahí y llegan incluso hasta los sueños convirtiendo la noche en un mal dormir. Hasta el día siguiente, el momento en que podrá visitar y ver a su mamá, entender un poco más de qué se trata todo esto llamado cáncer. Y ahí está su mamá acostada con una manguerita conectada a una bolsa con un líquido raro. Es Bobby. Y Rómulo imagina que es un lindo perrito y esa figura extraña que aparecía en la portada del libro adquiere sentido. Bobby alimenta a mamá y ella lo saca a pasear por los pasadizos. Lo que se veía tenebroso adquiere una nueva interpretación y hace que lo terrible se suavice, sea más fácil de procesar y entender.

Los días, entonces, pasan. Nuestro protagonista conoce a Mora, una niña que también está en tratamiento y que tiene miedo, está asustada. Ella no conoce a Bobby, su propio perrito, y él se lo presenta con la esperanza de que haga sus días mejores y sean amigos.

Pasan los días y el vaivén de la enfermedad hace de las suyas, pues deben comprender que hay días buenos y malos, a veces se avanza y otras se retrocede, deben asimilar que “esta enfermedad es como el mar, a veces está calmado y otras agitado. A veces llegas a la meta y otras veces no. Así es la vida”. Hay que prepararse para lo bueno y lo malo que pueda pasar, la mamá de Rómulo lo sabe y lo conversa con su hijo, no lo deja al margen de lo que significa vivir así y le permite a el también poder conversarlo, hacer suyo el proceso, y hablar de esto con sus amigos y compañeros del Tercero B, pues a ellos también los alivia charlar de la enfermedad como algo normal y con Bobby como un protagonista que hasta mueve la cola.

 

La enfermedad se mantiene y el tratamiento avanza, quizás más lento de lo que nos gustaría, pero el  texto es optimista y el día del alta llega, pese a los temores que en cierto momento se generaron, presagiando que lo peor podría suceder. Mamá saldrá de ese lugar para volver a casa (y seguramente a leer cuentos) aunque deberá mantenerse alerta, con controles médicos y cuidando su peso, lo que come. Bobby se quedará en ese lugar esperando a que alguien lo necesite y ser su compañero. Rómulo se despedirá de Mora con una carta, ya que ella está haciéndose unos análisis. Le dice que le gustaría volver a verla. Sus sueños, esa noche, son muy diferentes a los de antes y la ilusión se hace presente, aunque saben que vendrán días malos y buenos. Y de esos días buenos habrá, como aquel en que la final del campeonato se definió con el último penal anotado por Rómulo, el capitán del equipo, mientras Mora salta de alegría en las graderías.

 

Unos día con Bobby, el ser que proviene de la fantasía de un niño para comprender algo tan complejo como el cáncer, es un libro que me mantuvo en vilo durante su lectura, permitiendo que me aproximara al cómo podría un pequeño entender algo tan difícil que convive con el optimismo y el miedo. Es una historia que al mezclar la fantasía infantil con la realidad nos despliega una visión optimista del mundo que nos presenta, nos da la posibilidad de entender que hablar de lo que sucede es un paso esencial para el diálogo con los niños, que ocultar la enfermedad no es la respuesta ni menos la solución para lo que acontece. Nos recuerda que las niñas y niños, muchas veces, son más sabios que los adultos.

 

Miguel Wolter

 

 

 

Unos días con Bobby
Polifonía Editora
Texto: Silvia Miró Quesada
Ilustraciones: Hermanos magia
Tapa dura
40 páginas
24 x 22 cm.
Precio: $23.900

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